A comienzos del siglo XIII, D. Martín Arias, obispo de Zamora, solicita al Papa licencia para abandonar su diócesis y trasladarse a Santiago de donde era natural y donde quería morir y ser enterrado. En 1216 ya tenía edificada, en la parroquia de Santa Susana extra muros de la ciudad, una Iglesia dedicada a San Lorenzo. Precisamente a su lado, decide construir una casa en la que, según indica en su testamento, vivirían tres capellanes haciendo vida

 
en común con la condición de que, cuando faltase un clérigo de su linaje, la casa y la Iglesia pasarían a depender del cabildo compostelano. Esto, sin embargo, no ocurrió hasta la última década del siglo XIV, momento en que el cabildo cedió San Lorenzo a los franciscanos, convirtiéndose, así, en el principal oratorio de Hermanos Menores.

De la Iglesia medieval sólo se conservan, aunque muy remodelados, tres tramos de la nave y el pórtico de entrada con arcos abocinados. La reedificación del templo se inicia a principios del siglo XVIII, posiblemente por la cabecera. La falta de dinero condicionó su avance, de manera que todavía sobre 1735-1740 la obra se centra en la cabecera, concretamente en la sacristía que levanta FRAY MANUEL DE LA PEÑA. Se trata de una estancia rectangular, contigua a la capilla mayor, cubierta por una bóveda plana reforzada por arcos fajones que descansan sobre ménsulas placadas conforme la decoración geométrica imperante en la Compostela de esos años. A continuación, aunque ya no bajo la dirección de fray Manuel, quien al acabar la sacristía abandona la obra de San Lorenzo, se construye el crucero, cubriéndose con bóveda de arista, y el primer tramo de la nave mayor, rematándose con bóveda de cañón reforzada con arcos fajones. El resultado es una iglesia de planta de cruz latina con una nave de cuatro tramos, tres de los cuales pertenecen a la fábrica antigua.

En la década de 1760, el primitivo acceso a los pies de la nave adquiere carácter privado, construyéndose la portada actual. Sobre la puerta adintelada se dispone un nicho con la imagen de san Lorenzo; lo enmarcan dos volutas muy plásticas, sobre las cuales se encuentra el escudo franciscano, el cual, por la forma y los cascajos que lo enmarcan, así como por el tipo de pináculo, recuerda soluciones empleadas por Lucas Ferro Caaveiro en la fachada de la Iglesia compostelana de San Fructuoso. 


Bibliografía.

FOLGAR DE LA CALLE, M.ª C.: “Convento de San Lourenzo de Trasouto”, Santiago de Compostela. A Coruña, 1993, pp. 350-355.