La capilla de San Roque tiene su origen en los continuos golpes de peste que sufrió la ciudad de Santiago en el siglo XVI. El contrato para su construcción se firma en el año 1520 con el arquitecto MARTÍN DE BLAS, si bien muy pronto debieron de abandonarse las obras, bien porque el final de la peste hizo olvidar las promesas de los promotores, bien porque el arquitecto señalado para su ejecución muere tan sólo dos años más tarde, en un momento en que, además, el cabildo compostelano estaba centrado en la construcción del claustro de la catedral, obra costosa que le impedía desviar el dinero para otros proyectos.

Cincuenta años más tarde, una nueva peste recuerda al cabildo y ayuntamiento compostelanos su antiguo voto y en 1570 se firma un nuevo contrato entre ALONSO RODRÍGUEZ y PEDRO NUÑEZ, canteros, y Francisco de Pereira, como mayordomo de la capilla, para hacer 150 varas de piedra de perpiaño para la misma. El 17 de junio de 1571, los canteros GREGORIO FERNÁNDEZ y ANTONIO PÉREZ se comprometen a hacer  obras de cantería en  la capilla bajo la supervisión de 

 
JUAN DE HERRERA. La Iglesia se finaliza en 1576 y, un año más tarde, el arzobispo D. Francisco Blanco funda un hospital en el terreno contiguo al de la capilla. De la obra primitiva poco se conserva, puesto que fue muchas veces reconstruida. Consta de una nave cubierta por bóveda de cañón apoyada en arcos fajones y ábside semicircular que alberga el retablo. La puerta de acceso data de 1717, así como la ventana rasgada del coro y la pequeña espadaña.  

Bibliografía.

VILA JATO, M.ª D.: “O Hospital de San Roque”, Santiago de Compostela. A Coruña, 1993, pp. 490-492