José Gambino (1719-1775) constituye uno de los mejores escultores con que ha contado la plástica gallega de todos los tiempos; es, como decían sus coetáneos, un “escultor reputado”. Y lo es porque supo combinar el dominio de una magnífica técnica con la capacidad de una fructífera invención. En este sentido, el imaginero se hizo con un estilo propio, al personalizar las aportaciones del barroco compostelano en que se forma con sus propios hallazgos de mediados de la década de los cincuenta que, inscritos en el espíritu de época, se encuentran teñidos de ecos tanto clasicistas como rococós, y se convirtió en un aventajado creador de tipos iconográficos cuya repercusión todavía se deja sentir entrado el siglo XIX.         

En torno a estas cuestiones concretas y aquellas otras objeto de debate en el ámbito de la comunidad científica, como son su aprendizaje, su producción entre 1741 y 1754 o sus últimos años de actividad al lado de su yerno y discípulo José Ferreiro, gira el presente archivo cuya ejecución es fruto de la Beca de Investigación concedida por la Diputación de A Coruña para el período 2009-2010 y cuyo desarrollo se inscribe al amparo del grupo de investigación Iacobus-GI1907 de la Universidad de Santiago de Compostela. 

 

 

-Última actualización: 19/10/2014-